«Mia san mia«, reza el lema del Bayern Múnich que aparece hasta en la etiqueta de su camiseta. Una expresión típica bávara (dialecto del alemán) que viene a significar en castellano «somos lo que somos» o un «nosotros somos nosotros». Es la manera de explicar en esa región tan peculiar de Alemania la forma de ser tan típicamente suya. Un carácter único, orgullosos como pocos de todos sus logros, su naturaleza, su trabajo, su genio, su estilo de vida. Cada vez que a algún aficionado muniqués le preguntan por cómo quedara su equipo, su respuesta es contundente y sin titubeos: ‘Mia san mia’.
Una sentencia que de igual manera utilizan para sacar pecho y distinguirse en su filosofía de trabajo del resto de equipos del país. Un conjunto que en los tiempos modernos huye de la costumbre que impera en toda Europa, donde los clubes gastan millonadas en busca de nuevos talentos o figuras que a la postre se demuestran que no valen tanto. En esa vorágine consumista, en el Bayern decidieron no volverse locos. Estudiar el mercado y aprovechar las oportunidades que este brinda. Sus fichajes no pasarán de los 50 millones, como bien reconoció en varias entrevistas su capo, Rummenigge.
Con ese planteamiento, James Rodríguez llegó este verano a Múnich. Desahuciado del Real Madrid, desechado como un jugador que ya no les valía (más bien a su entrenador porque en el Bernabéu hay muchos que todavía hoy lo extrañan). Como un muñeco roto, su valor decreció. En el Bayern se dieron cuenta y se lanzaron por una figura que hasta en Madrid consideraron en su momento como un proyecto de Balón de Oro. En Múnich se dieron cuenta que a este jugador solo le hacía falta una cosa que en España se le resistía: cariño.
En Bayern, a James lo están tratando a cuerpo de rey. Cada semana, Heynckes tiene elogios para él. También Rummenigge e incluso de los capos del vestuario. Lo consienten y le reconocen su trabajo a cada instante. Sabedores de la figura que se han encontrado en el mercado a precio de ganga. 52 millones en los tiempos que corren por un jugador que, sin despeinarse, llega a las dobles cifras tanto en goles como asistencias a final de año, se puede calificar como una de las mejores operaciones en los últimos años.
En Múnich son conscientes de que James es un piedra sólida sobre la que cimentar su futuro. Los viejos gallos del corral -Robben.Lewan, Ribery…- están ya más de salida en un club que mira a largo plazo. Y en Múnich ya han elegido quien será el nuevo líder. El ’10’ de Colombia que ha conquistado Alemania con su alegría y su fútbol. ‘Mia san James’, el orgullo de Bayern.
FUENTE: MARCA

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