Oliver Kahn: el arisco guardián de la portería alemana

Oliver Kahn (Karlsruhe, 1969) siempre tenía el ceño fruncido. Dentro del campo, no conocía a casi nadie, se tomaba el fútbol más que en serio y su fuerte carácter ,ultracompetitivo y que le llevó a la cima, también fue lo que le generó alguna que otra antipatía por Europa. Ante los micrófonos, siempre fue sincero, a veces demasiado, y esa cualidad es la que le ha valido para labrarse un futuro profesional después de dejar la portería.

Al de Karlsruhe lo del fútbol le viene desde la cuna. Oliver es hijo de Rolf Kahn es jugador profesional que llegó hasta la Bundesliga con el equipo de su ciudad, el Karlsruher. Su padre, que se desempeñaba como centrocampista, fue uno de sus primeros entrenadores en este club, donde Oliver se formó y llegó a debutar en la Bundesliga en 1987.

Kahn disfrutó de una de las mejores etapas recientes de este club, con el que llegó a disputar hasta unas semifinales de la UEFA en la 93-94 donde cayó contra el Casino Salzburgo (hoy, RB Salzburgo). Después de siete temporadas mejorando año a año, Beckenbauer, por entonces presidente del club muniqués, decidió desembolsar 2,3 millones de euros, cifra astronómica en aquella época, para hacerse con los servicios del portero.

El meta alemán se marchó a Baviera donde se convirtió en una auténtica leyenda del club y del fútbol en general. A su alrededor se formó una mística de cancerbero imbatible acompañada de su duro carácter unido a sus salidas de tono ante la prensa o fuera del campo.

En España, su gran rival siempre fue el Real Madrid. Oliver Kahn nunca ha demostrado cariño por los blancos y fue uno de los grandes culpables de seguir alargando el mito del Bayern como bestia negra madridista. Blancos y bávaros se cruzaron varias veces en Champions League durante la década de los 2000, eliminatorias en las que Kahn siempre fue protagonista para bien o para mal.

Al Madrid se enfrentó hasta en 12 ocasiones durante su carrera este particular pique se acrecentó a partir del 3 de mayo del año 2000. En la fase de grupos, el Bayern venía de golear al Madrid y luego, se volvieron a ver emparejados en semifinales.

En la ida en el Bernabéu (2-1), el portero alemán comenzó a encararse con todos los jugadores y llegó a sacarle una mano a la grada con cuatro dedos levantados recordando goleadas anteriores. El público respondió mal arrojando cosas a Kahn, que decidió dedicarse a devolverlas al público y acabó por reclamar al árbitro que detuviese el partido, que se marchaba. No fue así. En el Olímpico de Múnich, los alemanes no consiguieron remontar y el Real Madrid pasó a la eliminatoria y ganó la Octava al Valencia en París.

Quizá la más famosa sea la previa a la eliminatoria entre Real Madrid y Bayern de 2002. En semifinales de la Champions, Kahn y Salihamidzic se veían tan confiados que pasaron de verse favoritos a soltar bravuconadas. “En el primer tiempo dominaron, pero se dedicaron a hacer taconcitos y no fueron realmente imponentes. En el segundo tiempo mostramos que si se les presiona se cagan en los pantalones “, aseguró Hasan Salihamidzic como inesperado cronista de la ida que los blancos perdieron por 2-1 en Múnich. “Estos no me meten dos goles en el Bernabéu ni borracho” soltó el guardameta en rueda de prensa. Guti y Helguera invalidaron el etílico pronóstico de Kahn con dos tantos y metieron al Madrid en la final de Glasgow. No contento con esto, ese mismo año, se negó a participar en el partido de celebración del Centenario del Real Madrid, en el que se enfrentó a una selección de los mejores jugadores mundiales. Si acudieron Cafú, Maldini, Lizarazu o Baggio, entre otros.

El portero jugó dos eliminatorias más contra los blancos, a los que apeó dos veces en octavos. A pesar de ganar, no cesó la polémica. Después de la vuelta en el Bernabéu, con el Bayern clasificado, Kahn la lio en el control antidopaje lanzando su muestra de orina con rabia después de que el médico la diese por inválida. Un carácter indomable.

El de Karlsluhe también fue la bestia negra en Europa de otros dos clubes españoles, Valencia y Getafe. A los de Mestalla, les impidió ganar su primera Champions en 2001 parando tres penaltis en la tanda decisiva: a Zahovic, a Carboni y el definitivo a Pellegrino. Ese día, viendo las lágrimas de Cañizares, se acercó a consolarle sobre el césped dejando para la posteridad uno de los pocos gestos amables con un rival que se le vieron durante toda su carrera, al menos, de manera pública.

Su longeva época en el Bayern tuvo más picos que valles y en general se puede calificar como muy exitosa. Ganó una Champions, ocho Bundesliga, seis Copas de Alemania, una Copa de la UEFA, ocho Supercopas alemanas y una Intercontinental con la camiseta de los bávaros.

En la selección alemana, ganó la Eurocopa de 1996 pero quedó marcado en la final del Mundial de 2002 en Corea y Japón donde erró en el primer gol. Rivaldo golpeó desde fuera del área, al centro, un tiro relativamente fácil pero a Kahn se le escapó y le dejó el balón a merced a Ronaldo que anotó el primer gol. El segundo, fue una definición perfecta del 9 brasileño que evitó el triunfo mundialista germano, que tendría que esperar hasta 2014. A pesar de ese error, sus actuaciones fueron claves para llevar a la selección teutona hasta la final y la FIFA lo valoró entregándole el premio a Mejor Jugador del Mundial. Kahn dejó la selección después del Mundial de 2006 después de que Jurgen Klinsmann le privase de la titularidad en favor de Jens Lehmann. El meta sólo jugó el último partido del Mundial celebrado en Alemania, el partido por el tercer puesto contra Portugal que acabó ganando por 3-1.

Oliver Kahn dejó el fútbol en 2008, como no, en el Bayern de Múnich. En septiembre de ese mismo año, el Allianz Arena se abarrotó en su partido homenaje donde fue ovacionado durante varios minutos. 

En la actualidad, Oliver Kahn ha aprovechado su habilidad para dar titulares para pasarse al otro lado. El alemán es comentarista de fútbol en la ZDF, el segundo canal alemán y sigue siendo mordaz en sus críticas y declaraciones.

En los últimos tiempos ha dejado alguna cita célebre como “Últimamente veo más los abdominales de Cristiano Ronaldo que los pechos de mi mujer” o  “me alegraría un enfrentamiento con el Real Madrid. Es un equipo que le viene bien al Bayern, mejor que los otros dos” sobre las semifinales de 2014 en las que el Madrid sentenció su pase a la final de Lisboa con una goleada al Bayern en el Allianz (0-4).

FUENTE: AS

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